
Estoy soñando despierta pero mis zapatos están hundidos en la tierra de Marrakech. Además, mi sueño es enorme. Me dejo mecer por él.

Como ya os anuncié hace unas semanas andamos cociendo un nuevo proyecto. Lo mejor de esta historia, como siempre, lo personal. Por una lado haber conocido a Juanlu, operador de cámara y editor del vídeo, que llegó a mi vida a golpe de Google y click acertado. Hemos coincidido en lo profesional y en lo norteafricano. Esto no se quedará así, vamos que no, dentro de nada concierto benéfico para el Sahara en Utrera, quién no venga se lo pierde. Y, además, claro, reencuentro con El Pájaro que no necesita presentación en este blog, es viejo amigo de todos/as. Qué meneo más bueno de teclas tiene este hombre y yo sin saberlo, a ver, tanta zanfoña y tanto medievo...
Por último dar las gracias a todos los que habéis colaborado de manera indirecta: David y Vicente.
Y sin más dilación os dejo el vídeo promocional, espero que os guste y espero también vuestras opiniones y críticas. Dentro de unos días colgaré más vídeos del proyecto, para los jartibles. Besos.
Aguafuerte y aguatinta de Ana MatíasAyer Mme. T, que sabe lo del proceso de adopción, coló a F en mi clase. Me guiñó un ojo y la hizo entrar. La experiencia me ayudó mucho porque no tuve más remedio que tratarla como a una más y mi objetivo personal en estos momentos es el de no hacerme ilusiones. Yo, como ella, también tiendo a la evasión de la realidad, que en esta ocasión no es otra que muchas posibilidades de que la adopción no se lleve a cabo.
Hemos construido unas maracas preciosas con latas de refrescos. Pedí que cada niño hiciese un dibujo para decorarla. F usó un solo rotulador, de color marrón. Dibujó una pequeña figura, que al principio me pareció algo así como un bichito o una mariposa, pero que resultó ser una niña pequeña. La figura estaba rodeada de una flor y decenas de objetos sin forma precisa. Le pregunté qué eran y, según la traductora, F no pudo explicarlo, no lo sabía exactamente aun habiéndolos dibujado ella misma.
Creo que F vive en algún sitio que no es DT, ni Marrakech, ni la Tierra. No vive en nuestro mundo porque nuestro mundo la asusta y la confunde. Simplemente no lo entiende, no identifica las cosas que hay en él como propias. Pero nuestro mundo también le fascina y esa es mi esperanza y la de todos/as los/as que la queremos. No sé si logrará despertar algún día pero desde mi punto de vista sólo con la adopción tiene alguna posibilidad de hacerlo.
Ayer vi La Ola de Dennis Gansel. Como estos días empleo mucho tiempo en preparar mi primer examen universitario, precisamente de Psicología de la Educación, tuve ayer esa sensación de que todo se cierra en espiral, como cuando te cortas el pelo y tres o cuatro de tus conocidos lo hacen también en la misma semana o cuando alguien de tu familia va a ser madre/padre y se te quedan preñadas en el mismo mes cuatro conocidas más. De esa misma manera en los últimos días la vida me hace llegar por diversas vías el siguiente mensaje: educar es, a fin de cuentas, amaestrar. Así de triste, así de fácil, así de peligroso, los seres humanos somos maleables.
A menudo me pregunto por el impacto de mi labor como maestra aquí en Marruecos. Yo sé lo que quiero conseguir de mis niños/as y también sé qué es lo que la dirección de los centros donde trabajo no quieren que consiga. Cada cual aspira a un mundo diferente y los/as niños/as son nuestros instrumentos. Por muy nobles que sean nuestros sentimientos hacia ellos/as, aunque les estemos deseando el mejor de los futuros, lo que hacemos al fin y al cabo es plantear sus vidas en la dirección que creemos más oportuna. Yo quiero que piensen por ellos/as mismos/as, que no obedezcan de manera sistemática, sin plantearse el por qué de las cosas, que sean valientes, que aprendan a admitir sus errores, a afrontar sus límites y a superarlos. En principio son objetivos justos y positivos, pero todo ello lo hago porque quiero que este sea un mundo parecido al que añoro. Un mundo sin represiones políticas ni religiosas, sin manipulaciones mediáticas, un mundo sensible. Debajo de todo el bien que les deseo está todo el bien qu
e me deseo.
Los/as que nos dedicamos a la docencia así como los/as que somos padres o madres tenemos una responsabilidad tan delicadamente importante que es, por definición, imposible estar a la altura de las circunstancias.
A menudo, y por finalizar con otra referencia cinematográfica, cuando tengo que tomar una de esas decisiones complicadas que atañen al futuro de Iván, me acuerdo de la escena de El Bola, de Achero Mañas, en la que un padre tatúa al hijo aún púber. Sea bueno o malo, mi rastro permanecerá por siempre tatuado en la vida de mi hijo.

